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La obligación
con
un Costus "menor"
Santiago Moreno
Tello.
Historiador
Debido
en gran parte a la edad, no fui consciente, a pesar de que
estuviera ocurriendo de forma coetánea a mis primeros pasos en
la vida, de lo que hoy se llama “la movida madrileña”.
Aquellos/as jóvenes que desde Madrid –un Madrid muy diferente al
de hoy por desgracia–, dieron rienda suelta a su imaginación, y
aprovechando el nuevo régimen de libertad que se instauraba,
plasmaron con su personal forma, las distintas facetas del Arte.
Todo ello de forma casi inconsciente y desde la madrileña casa
de dos gaditanos –uno de nacimiento y el otro de adopción–,
Enrique y Juan.
Aunque
no se lo crean, a la gente de mi generación, nos dejaron en
parte marcados esta gente de “la movida”. Durante algunos años,
disfrutamos de aquel programa de televisión, que hoy seguramente
estaría mal visto por cualquier “asociación conservadora de
derechos del niño”. Me estoy refiriendo a La Bola de Cristal,
donde muchos de aquellos jóvenes, como decía, dieron rienda
suelta a la imaginación.
Quizás,
sea éste el único nexo de unión que muchos de mi edad tienen con
la Movida. Quizás sea suficiente para entenderla. Sin embargo,
ni siquiera recuerdo aquella exposición titulada Clausura, donde
tras fallecer Enrique y Juan se hacía repaso de su trayectoria
artística.
El
conocimiento sobre los Costus me llegó de la mano de Amalia
Quirós y de un grupo de pintores, que casi los veneran. Desde
mediados de la década de los 90 –que es cuando tomo más contacto
con ellos–, cada vez que pueden o se da la circunstancia, se
crea un homenaje a Costus. Que no os engañen. La memoria de
Enrique y Juan sigue muy viva en todos nosotros gracias a estos
artistas, y por supuesto a la familia Naya Igueravide y Carrero
Galofré.
Así, si
a ustedes les parece, haré un repaso por todas aquellas
actividades que recordaron en estos últimos años a Costus –y de
las que formé parte–, hasta llegar a esta exposición “Los
Mojosos quieren volver a casa”.
A
finales de los 90, cuando iniciaba mi licenciatura en Historia,
recuerdo que de todos los congresos y seminarios a los que iba
–para sacar créditos de libre elección los que más, para
aprender los que menos–, los que más llamaban mi atención eran
los Congresos del Carnaval. Aquello no tenía desperdicio. ¡Qué
magnífica idea aquella de plasmar en los libros de Actas las
obras de Costus que años antes la Fundación Gaditana del
Carnaval había adquirido! Las pinturas de Los leones de correos,
Alaskanteras, Los mojosos,...daban un enfoque distinto al mundo
del Carnaval..
La
última vez que se usaron –y fue un collage de todas estas
pinturas–, fue en el 10º Congreso del Carnaval, en el año 2002.
Poco tiempo después, Amalia Quirós reinventaba el Calendario de
la María de Costus. Éste homenaje a Enrique y Juan, valió para
la que por entonces Delegada de Cultura de la Junta de Andalucía
Bibiana Aido, decidiera editarlo en 2005. Aquel mismo año,
dentro de la Asociación Cultural y Universitaria Ubi Sunt?,
decidimos dedicar algunas páginas de la revista Ubi Sunt? nº17 a
Costus: Juan Ramón Cirici, Marisa de las Cuevas, Olga Bueno o la
propia Amalia, escribieron artículos sobre ellos. En esa misma
publicación publiqué una entrevista a Beatriz Naya –hermana de
Enrique–, a la cual desde entonces aprecio por su forma de ser y
admirar a su hermano.
No fue
el único acercamiento a la figura de Enrique y Juan. En el año
2007, dentro del V Congreso Multidisciplinar “Vicio y Ocio en la
Historia”, dedicamos un apartado a Costus. Para ello, invitamos
a Julio Pérez Manzanares, joven estudiante de Madrid, a dar una
conferencia sobre ellos. Además, se expuso el documental
“Costus: el documental”. Fue una nueva forma de homenajear al
dúo, a la par que de mostrar su legado a los alumnos de la
Universidad de Cádiz, que dicho se de paso, desconocían a la
pareja.
A la
par que sucedía todo esto, un tal Javier Osuna, al cual conocía
por sus irreverentes chirigotas –y de citarlo en artículos y
capítulos en más de una ocasión–, comenzaba a denunciar la
supuesta desaparición de un cuadro de Costus: Los mojosos. Seguí
cada año con atención sus columnas en la prensa gaditana.
Me ha
pedido que colabore con él, y aquí estoy. Y no lo duden, aquí
deberían de estar todos ustedes. Reclamando lo que es suyo. Lo
que es de todos/as, pues fue pagado con nuestros impuestos y
pasó a formar parte de nuestro patrimonio allá por finales de
los años 80. Los ciudadanos de hoy tenemos derechos, pero
también obligaciones. Y, repito, no lo duden, el solicitar la
aparición o la admisión de que se ha perdido Los mojosos, es una
obligación de todo ciudadano de Cádiz.
Pobre
del que mire para otro lado, puesto que lo que hoy es un cuadro,
¿qué será mañana?
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