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Que no lo
estropeen
Pedro Rivera
Librero
Me
pesa mucho entrar en el mundo de COSTUS con un tema tan
desagradable, pero al que, lamentablemente, estamos bastante
acostumbrados en estos tiempos que corren, por lo menos en lo
que se refiere al fondo de las cosas.
¿Por qué no exigimos las
responsabilidades oportunas?
¿Por qué no asumimos las
nuestras?
¿Por qué no somos serios?
¡Qué país, siempre igual!
¿Hasta cuando?
Está claro que en este
asunto hay previsiblemente dos culpables, pues no tiene por qué
coincidir el que robó, escondió o secuestró, con el que no
asumió lo que tenía que asumir.
No sé quién de los dos es
más peligroso. Para mí el segundo, porque gracias a estos
comportamientos existen los primeros y por eso seguimos siendo
lo que somos: un país de disparate, que quiere ser lo que no
puede ser, al menos mientras no cambien algunas cosas o, por lo
menos, la manera de resolverlas, como el caso que nos ocupa.
Lo único que me consuela de
toda esta historia es que estas cosas solo ocurren con los
grandes artistas y ellos por supuesto lo fueron. Que valgan
estas humildes palabras para aportar un granito de arena en su
memoria y para que aparezca de una vez el cuadro, aunque lo
dejen en la puerta del Ayuntamiento; eso sí, que no lo
estropeen.
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