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Mohosos perdíos
Óscar Lobato
Periodista
Según
un enunciado de la filosofía campstiana (la de Francisco, no la
de Emmanuel Kant), “al poder llego sólo con lo puesto, pero lo
abandono con mucho más de lo que trajes”.
Bajo
este prisma puede entenderse la misteriosa desaparición del
lienzo “Los Mohosos”, obra de los Costus, del cual sigue sin
haber la menor noticia, pese a todos los esfuerzos por averiguar
el paradero de dicha obra.
El
propio Stephen Hawking ha sugerido la existencia de un agujero
negro en el seno de la Fundación Gaditana del Carnaval. Como
ustedes son una panda de cachondos mentales y en cuanto oyen
“carnaval” y “agujero” piensan siempre en lo mismo, aclaro que
no hablo de ese agujero negro.
Hawking
se refiere a una región finita del espacio-tiempo con tan gran
concentración de masa y aumento de la densidad de esta, que
genera un campo e atracción irresistible al cual no logra
escapar ninguna partícula material. O sea, como la erizada
popular, pero en mitad del cosmos.
Eso le
ha sucedido al lienzo “Los Mohosos”, no ha logrado escapar. Nade
ha vuelto a saber de él, desde que desapareciera en las entrañas
de la aludida Fundación.
Subrayo
que el Ayuntamiento de Cádiz nombró, el pasado año, a Enrique
Naya Igueravide y a Juan Guerrero Calofre, los Costus, vástagos
ilustres de la ciudad (a Enrique, hijo predilecto, y a Juan,
hijo adoptivo).
En
cuanto al valor de su obra, baste recordar que los 18 cuadros de
la serie “El Valle de los Caídos” costaron millones 359.281
euros, al ser adquiridos por el Consistorio gaditano.
Así que
una de tres: o el lienzo de “Los Mohosos” se ha perdido (malo);
o ha resultado destruido por negligencia en su cuidado (peor); o
algún listo ha vuelto confundirse con los verbos mandar y mangar
(pésimo).
Yo de
ustedes y mientras dure el enigma, ni me acercaba por la
Fundación Gaditana del Carnaval. Igual le gusta su traje, les
abducen y acaban todos en la Universidad Católica de Pelotas
(Brasil).
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