LOS MOJOSOS

Con el Ayuntamiento de Cádiz perdiendo obras de arte... ¡No!

 

Desde la coherencia

 

Olga Bueno

Especialista en Arte Contemporáneo

 

 

La colección de arte contemporáneo del ayuntamiento de Cádiz es una de las más importantes y sustanciosas que poseemos en nuestra ciudad. En ella se suman una buena muestra de las obras de los más interesantes creadores de nuestro entorno, en muchas ocasiones desde que prácticamente eran artistas desconocidos que despuntaban en concursos locales. Nombres que ahora tienen un gran papel, no sólo a nivel nacional sino internacional, llenan los fondos de un inventario que es patrimonio de la ciudad. Esto supone mucha responsabilidad. Responsabilidad con los contribuyentes, con la cultura y con el patrimonio.

Los fondos del ayuntamiento, como sucede en cualquier otra administración deben poseer un libro de registro con la entrada y salida de los bienes, así como un inventario en el cual se dota a la pieza de un número individual destinado al control de la misma.

Cuando una obra se pierde, está claro que hay una negligencia en algún movimiento administrativo del fondo. Tanto en el préstamo para una exposición temporal, para la reproducción, o cualquier otro tipo de suceso que pueda darse y que implique la salida del bien, debe haber detrás una extensa documentación y la firma del responsable concreto de la entidad. Una vez que se puede dar fe del extravío, es relativamente simple el proceso de pedir responsabilidades al encargado de la gestión del fondo en ese momento.

Lo que no es coherente es asimilar la pérdida como una ofensa a la entidad, y más inconcebible aún afrontar el asunto como un ataque de connotaciones políticas o ideológicas. Como se suele decir excusatio non petita accusatio manifesta, que traducido resulta quien se pica, ajos come, y efectivamente, la actitud ilógica y poco profesional de los responsables del ayuntamiento, así como la ausencia de transparencia en una supuesta comisión de investigación -de la cual nadie ha sabido nada desde hace ya demasiado tiempo-, nos da mucho que pensar. Nos da que pensar sobre todo en la no aceptación de la negligencia que ha tenido lugar, en el temor a lo que sería una propaganda negativa, punto primordial sin duda en la gestión del ayuntamiento.

Yo, como admiradora que me considero y seguidora de la obra de Enrique y Juan, además de gaditana que paga religiosamente sus impuestos, pido explicaciones. Quiero saber si la obra se perdió en un traslado “sin papeles”, si se tiró a la basura por error, si le gustó a alguien y se la llevó a su casa, etc., etc..., en definitiva, quiero saber, cómo debería también quererlo el ayuntamiento como propietario que es de la misma.

Recientemente el ayuntamiento ha nombrado a Enrique hijo predilecto y a Juan Hijo adoptivo de la ciudad, lo cual es algo que todos sus admiradores esperábamos con ansia desde hace tiempo. También se ha comprado El Valle de los Caídos a la galería Sen de Madrid...sin embargo, una obra de ellos se pierde y no se hace nada por recuperarla, lo cual nos lleva a una actitud incongruente e ilógica. La explicación a esta dicotomía para mí está muy clara: Costus no es relevante, ni su obra ni su importancia dentro de la historia del arte contemporáneo español.

La sensibilidad artística brilla por su ausencia en un ayuntamiento donde lo que impera es el opio para el pueblo: Pan y Circo señores.

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