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A mis amigos
Mohosos
Julio de la Torre
Fernández-Trujillo
Profesor de la UCA
Recuerdo
como si fuera ayer, aunque han pasado casi treinta años, cuando
el amigo Quico Zamora enfadado ahora conmigo por enfermedades de
carnaval, nos reunió en un conocido bar de Cádiz mediado
septiembre de 1980, a un numeroso grupo de disidentes del coro
“Los Erizos Caleteros”, para hablar de montar un nuevo coro y
ver los bocetos del tipo que podíamos sacar.
Entre
estos bocetos dibujados por varios compañeros, algunos
destacaron en opinión del grupo como auténticos pelotazos y de
una forma u otra pisaron en la reciente historia del carnaval
las tablas del escenario del Gran Teatro Falla. Nosotros ese año
sacamos “Los Grillos Reales”, pero uno de los tipos descartados
a priori que quedó grabado para siempre en mi memoria fue el de
“Estatuas Gaditanas”, esos personajes en su mayoría mohosos
ofrecían enormes posibilidades escénicas, pero creo que con
acierto se descartó por adecuarse más a otro tipo de agrupación.
No sé si estos antecedentes formaron parte o no de la
inspiración de los autores de la chirigota “Los Mohosos”, o fue
simple y llanamente casualidad, pero cuando vi en directo su
actuación en el Falla, los adopté como si fueran de mi familia.
Como
rezaba un comentarista de la época después de escuchar la
presentación, era un grupo que no alardeaba de grandes voces,
pero con uno de los tipos más originales que se recuerdan: La
Pepa de blanco inmaculado en su monumento de la plaza de España,
flanqueada por seis “bronceados” mohosos inmóviles en sus
pedestales, salpicados de cagarrutas de las mismas blancas
palomas que descansaban sobre sus brazos. Así mismo los
representaron Costus unos años más tarde en su famoso y abducido
cuadro, capaces como siempre de plasmar en dos dimensiones toda
la magia de la representación chirigotera.
Como
profesional de la enfermería los conocí, junto a Pepe Perez
Moreno en el Hospital de Mora, donde el cariño que se profesaban
veíamos desde lejos, como invitados de piedra a sus puestas de
sol y como todas las parejas a sus tormentas, y donde también
desde lejos los espiaba nuestra escandalizada monja, intentando
una y otra vez interrumpir alguna inocente manifestación de
afecto que no era capaz de entender. Poco después nos enteramos
que la enfermedad se llevó a Enrique y que algo más tarde Juan
escuchó a la negra señora y siguió su fatal consejo.
Y aquí
nos encontramos 20 años más tarde en torno a Costus y su obra
“Los Mohosos”, según sus amigos siempre aglutinaban con
facilidad gente a su alrededor, está claro que después de mucho
tiempo lejos de nosotros, continúan haciéndolo.
El
asunto que nos ocupa hoy, tiene sus precedentes en la historia
de no pocos objetos gaditanos, marcados como “valiosos” para
unos y como “uno más entre un montón” para otros. Recientemente
un colaborador asiduo de la prensa local, comentaba el
descubrimiento de algunos cañones de cierto valor histórico en
las excavaciones de un solar y que debían catalogarse antes de
que desaparecieran. Cuantos libretos o legajos de agrupaciones
antiguas, “custodiadas” por el Ayuntamiento de Cádiz, no forman
parte ahora de alguna colección particular, sin saber
probablemente ni sus dueños de dónde partieron.
Un
amigo me comentaba ayer refiriéndose a nuestro cuadro y haciendo
un oportuno paralelismo con la chirigota del Selu “Los
enteraos”: “vete tu a saber donde está, un olvido en cualquiera
de las ocasiones en las que se sacó del depósito, se queda en
una pared apoyao y pun, pun, pun.....”
http://grupogastronomicogaditano.com/Principal.htm
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