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¿Podemos los
gaditanos
dormir tranquilos?
Jesús Yesa Herrera
Secretario General de FACUA Cádiz
Desconozco quién fue el “genio” de la
teoría política que proclamó la máxima de que los políticos no
pueden equivocarse o, mejor dicho, no pueden reconocer, por
ningún motivo, que lo han hecho, todo lo opuesto a lo que nos
dice aquel refrán que pregona aquello de que de sabios es
rectificar. Digo esto porque, sinceramente, no encuentro otra
explicación a la postura municipal respeto de la misteriosa
desaparición del cuadro de Costus “Los Mojosos”, y que a mi
parecer bordea la total sinrazón.
Si el
cuadro se ha perdido, no cabe otra que reconocer el error,
buscar las posibles causas, asumir la responsabilidad y, sobre
todo, como ante cualquier otra sustracción, presentar la
oportuna denuncia ante los Juzgados para que éstos pongan en
marcha los mecanismos oportunos e intenten recuperar la obra lo
antes posible.
Ello no
implicaría rasgarse las vestiduras. Del mismo modo que es
inevitable que en los hospitales se cometan errores que cuestan
la vida a las personas, o que los jueces hierren y condenen a
inocentes, cualquier institución, pública o privada, puede
sufrir las consecuencias de que al listo de turno aproveche
cualquier circunstancia y se apropie de lo que no es suyo. Ante
esto, que ha sido y será inevitable, a los responsables
políticos no debería caberles otra que entonar el mea culpa y
adoptar las medidas oportunas para intentar que ello no vuelva a
ocurrir.
Por lo
tanto, si cabe esperar que este tipo de cosa no ocurran, que
sería lo idóneo, si un dirigente político tiene la desgracia de
tener que afrontar un asunto de esta índole debemos exigirle
que, al memos, tenga la vergüenza torera de afrontar la
situación, no marear la perdiz e intentar, en la medida de sus
posibilidades, resolver el entuerto.
Lamentablemente, los actuales responsables del Ayuntamiento
gaditano se muestran especialmente proclives a cumplir a
rajatabla la máxima indicada al principio, de tal manera que,
ante las dificultades que les superan o que se las traen al
pairo, suelen optar por negar la mayor, es decir, por no
reconocer la existencia del problema en sí.
A las
pruebas me remito. Del mismo modo que parece ser que el cuadro
de Costus no se ha perdido, tampoco han existido “asustaviejas”
que han abusado de los inquilinos de viviendas de renta antigua,
o son absolutamente falsos los datos oficiales que constatan el
extraordinario descenso del número de habitantes que se ha
producido durante su mandato, originado por la falta de vivienda
y/o de trabajo en “la ciudad que sonríe” a todo el mundo menos a
aquellos que se han visto obligados a “exiliarse”, en el mejor
de los casos, a otras poblaciones de la Bahía, y, en el peor, a
Castellón, Mallorca u otros puntos de la geografía española.
En
cualquier caso, la actitud de los actuales rectores municipales
no debe provocar que ciudadanos y colectivos sociales
entreguemos la cuchara y nos mantengamos ajenos a situaciones
como éstas. Debemos continuar exigiendo que se adopten las
medidas oportunas, que al menos se haga lo mínimo imprescindible
para intentar recuperar la obra perdida. No podemos, en
definitiva, permitir la impunidad de los responsables de que
algo que nos pertenece a todos porque entre todos lo pagamos,
haya, sin más desaparecido.
Ello,
fundamentalmente, porque la pérdida del cuadro en cuestión
genera un interrogante aún más preocupante: ¿Nos encontramos
ante un hecho aislado o pueden haberse producido otras
desapariciones que no controlamos? ¿Si otro gaditano con
conocimiento y ganas escarba en otras fuentes puede toparse con
otros extravíos? En definitiva, ¿Podemos dormir tranquilos los
gaditanos confiados en que nuestro patrimonio común está a buen
recaudo?
https://www.facua.org/es/cadiz.php
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