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El Ayuntamiento
"con to sus Costus"
Inmaculada Lloréns
Clemente
Doctora en Psicología y Feminista Gaditana
Fue
entre 1979 y 1989 cuando Juan Carrero y Enrique Naya (gaditano
de nacimiento) parieron una serie de obras pictóricas
provenientes de la vanguardia artística, caracterizadas por su
tendencia a la espontaneidad y por la constante búsqueda de
novedad. No en vano fue en esa década, cuatro años después de la
muerte del general Franco, fin de la dictadura que ahogó al país
durante toda su vigencia, cuando pudo surgir el legado
contemporáneo de estos dos artistas. Y siete años después, justo
cuando Cádiz es regida por otro gobierno conservador, desaparece
misteriosamente una de sus obras afincadas en esta ciudad y
adquirida en 1986, el cuadro de Los Mojosos. La
adquisición se hizo por el entonces gobierno del Partido
Socialista.
Al igual que ha ocurrido en
muchos museos de países con gobierno conservador, la apropiación
de piezas de incalculable valor histórico y cultural
desgraciadamente se ha hecho patente. Un ejemplo lo vemos en
Alemania, a la que Egipto ha exigido el retorno del busto de
Nefertiti de 3.500 años de antigüedad, desde que empezó a
exhibirse en Berlín. También le ha pedido al Museo Británico que
devuelva la famosa piedra Rosetta, con la que se descifraron los
jeroglíficos egipcios, mientras que lograron que el museo Louvre
de París devolviera cinco frescos antiguos.
Enrique Naya pasó su
infancia por las calles angostas y dieciochescas de la capital
de Cádiz. La típica guasa de sus habitantes hizo que Enrique se
fuese formando en la genialidad pictórica con matices burlescos
e irónicos. Para entender más su trascendencia se puede
establecer una analogía entre las obras de los Costus y las del
estadounidense Andy Walhor. Es por ello que podemos decir que
Cádiz ha parido a uno de los “Walhor españoles”.
La desaparición de Los
Mojosos en 2006 supuso un antes y un después en la descarada
forma de gobernar del PP en el Ayuntamiento de Cádiz. Esta
des-fachatez por parte del actual equipo de gobierno se pone
de manifiesto en los siguientes hechos:
1º) El temor a publicar su
desaparición, demostrado en la falta de denuncia judicial. Es
necesario recordar que esto forma parte de un delito penal, ya
que se trata de una obra catalogada en el Inventario General de
Bienes de la Corporación.
2º) Formación de una
Comisión de Investigación tras la denuncia del Partido
Socialista de Cádiz, que al cabo de tres años ha resultado ser
poco efectiva además de elemento disuasorio para la
identificación de su paradero. Incluso se llega a dudar la
existencia de la misma, debido a que el actual equipo de
gobierno del PP nunca llegó a dar los nombres de los miembros de
esta comisión.
3º) La incongruencia de la
actual Corporación Municipal al conceder hace unos meses el
título de “Hijos Predilectos de la Ciudad de Cádiz” a Enrique
Naya y Juan Carrero, siendo los únicos responsables de su
desaparición.
Cabe hacer esta comparación
en lo que concierne a la búsqueda del famoso cuadro: los
miembros del Ayuntamiento hacen mejor el papel de estatua que
los propios mojosos.
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