|
Patrimonio de
todos
Carlos Díaz
Medina
Ex Alcalde de Cádiz
El
periodista Javier Osuna, enamorado de nuestro carnaval y
profundo conocedor de su historia, viene denunciando desde el
2007, a través de varios artículos, la desaparición de un
cuadro de los Costus del Archivo Histórico Municipal. La obra
forma parte de una serie de pinturas relacionadas con el
Carnaval gaditano y fue encargada a los Costus por el
Ayuntamiento a mediados de los ochenta. Javier manifiesta su
contrariedad y su disgusto por su desaparición, y lo hace sin
acritud, como diría Felipe González, más bien utiliza su fina
ironía y su sentido del humor para reclamar la devolución del
cuatro, que por pertenecer al patrimonio municipal es propiedad
de todos los gaditanos. Pero ni por esas, hasta ahora sólo ha
conseguido la callada por respuesta de quienes están obligados a
hacer todo lo posible para que se restituya al Municipio la obra
sustraída.
Por desgracia el caso de los
Costus no es único en nuestro país. Es cosa conocida el saqueo
al que están sometidas, desde hace siglos, las iglesias
románicas o barrocas. Seguramente, piezas de excepcional valor
histórico y artístico junto con ángeles y angelotes policromados
procedentes de esos templos adornan domicilios particulares y
establecimientos de diversa índole. Qué decir de los pecios
marinos, objeto de la avaricia de aventureros sin escrúpulos.
En este sentido es ilustrativo el tesoro encontrado entre los
restos de la fragata española Nuestra Señora de las Mercedes
que se encuentra en poder de una empresa estadounidense
especializada en la búsqueda y rescate de pecios. Menos mal que
un juzgado de Florida ha ordenado su devolución al Estado
español. Veremos en qué acaba este asunto.
Pero donde los amigos de lo
ajeno campan por sus respetos es en las bibliotecas públicas.
Allí se mutilan sin el menor miramiento libros de incalculable
valor, motivados, en unos casos, por afán de lucro y en otros
–tal
vez sean la mayoría–
por caprichos meramente egoístas. Todavía recuerdo el robo
escandaloso, hace dos años, de unos extraordinarios incunables
de la Biblioteca Nacional. El caso le costó el cargo a su
directora.
Volvamos a Cádiz. Es evidente
que a la sustracción del Costus le han precedido otras de no
menos importancia. En la década de los noventa, no recuerdo el
año exacto, desapareció de la pequeña capilla del castillo de
Santa Catalina una talla policromada de la Virgen María. Que yo
sepa al día de hoy continúa en paradero desconocido. Más
reciente está el hurto de dos cuadros del siglo XVII en nuestra
catedral. Afortunadamente los lienzos se han recuperado porque
el ladrón, quizás por miedo o por arrepentimiento, los
depositó, más tarde, en la sede del Obispado.
La falta de seguridad, los
descuidos, las actitudes negligentes y sobre todo la ausencia
de compromiso de buena parte de la sociedad con su patrimonio
cultural, propician situaciones que favorecen la desaparición de
nuestras obras de arte. Hace bien Javier Osuna demandado una
respuesta para el caso del Costus. Puede que ablande la
conciencia del autor del hurto y el cuadro aparezca algún día en
alguna de las dependencias municipales. Y por qué no, la imagen
de la Virgen del castillo de Santa Catalina.
Volver  
 |