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Cherlok Cádiz.
Agencia de
detectives
Antonio Martínez Ares
Autor
de Carnaval
Señor J: (A
partir de ahora me referiré a usted solo con esta inicial para
no desvelar su identidad y preservarlo de cualquier acción
contra su persona). Tal y como convenimos la empresa de
detectives Cherlok Cádiz, de la cual soy el único
empleado a causa de la crisis y, tras una minuciosa labor de
investigación sobre el caso ‘Costus, el Mojoso perdido’,
le presenta un informe técnico sobre el secuestro del cuadro que
nos ocupa.
Para esta
misión que usted me encomendó hay que tener sobre todo fe y
esperanza, así que me acordé de ese dicho popular que reza: “Mira
hijo, que la Virgen lo ve todo"
y presto intenté sacarle información a un sacerdote gaditano,
eso sí, a cambio de un buen donativo. El cura no sabía quiénes
eran Juan Carrero y Enrique Naya, autores del cuadro, y jamás
había oído hablar de Costus. Cuando le dije que lo mismo
la obra secuestrada podía estar en poder de un político
contestó: “Si es un político del PP estará en buenas manos
pero si lo ha secuestrado un abortista no quiero ni imaginarme
qué hará con él”. Tras un café me confesó que algunos
sacerdotes se llevaban piezas muy antiguas y muy valoradas para
intentar venderlas y “dar de comer a los pobres”. Debo añadir
señor J que este último caso nunca se ha dado.
Luego entablé
conversación con un obrero de la construcción. Sabía de Los
Mojosos, tanto que me cantó la presentación de la chirigota
de pe
a pa. Pero le aclaro que no tenía ni idea de quiénes eran “¿los
Costu?”. Me aclaró que en su profesión la gente se lleva
herramientas, materiales, monos, hilos de cobre para su
posterior venta, carretillas, cascos antirruido. Y lo mejor de
todo señor J, que nadie pregunta por los artículos sustraídos.
Otro día hablé
con un arquitecto muy afamado. Según me informó el Costus
podría estar secuestrado en un chalet en Chiclana, lugar donde
también han sido halladas otras obras patrimonio de la ciudad de
Cádiz. El arquitecto, algo nervioso, me aseguró por lo bajini
que lo que usted tantas veces ha denunciado supone una práctica
muy habitual entre determinados gremios. Es más, para que se
haga una idea debe saber que en la década de los años 60 en toda
Andalucía, menos en Cádiz, el patrimonio histórico alcanzó cotas
impresionantes ante el descubrimiento de nuevas piezas. En
nuestra ciudad, cuando encontraban algo, se lo llevaban sin
catalogarlo. Él mismo aseveró que en una estantería de su casa
tenía una pieza romana. Por último me declaró que el
‘chochonismo’ era su pasión. La verdad, señor J, no sé qué
me quiso decir.
También
contacté con un empresario del sector inmobiliario. Conocía el
cuadro. Me lanzó una sonrisa irónica. El empresario me habló de
fincas en las que duermen todo tipo de obras: cuadros, vasijas,
monedas, tapices… todas conseguidas a muy buen precio. En su
sector también es práctica habitual secuestrar patrimonio; te
ofrecen una casa con calidades de lujo pero los materiales son
de Segunda B. Si quería más información sobre el Costus tenía
que pagar la entrada de un loft interior y la verdad, no está el
Costus para bollus.
Hablé con un
directivo del Cádiz Club de Fútbol y nada, aunque me dijo que a
los balones les van a poner un chip para poder recuperarlos.
Hablé con uno de Astilleros y vociferó: “de allí ya se lo han
llevado todo”. Hablé con un parado y nada, aunque me sacó
diez euros y siete cigarros. Hablé con un buceador mientras
salía de la Caleta y me juró que el ánfora que llevaba en la
mano derecha era una imitación. Por último contacté con un
concejal del PP y me aseguró que estaba en Chiclana. Él, no el
cuadro, y que casi casi lo tenían. Así pues dejé de investigar.
Señor J.
Espero que algún día encuentre el cuadro así como yo espero
cobrar la factura que le adjunto al informe.
Atentamente:
Antonio
Martínez Ares
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