LOS MOJOSOS

Con el Ayuntamiento de Cádiz perdiendo obras de arte... ¡No!

 

Mojo cagón

 

Antonio Hernández-Rodicio

Periodista

 

 

En 1991 robaron 20 lienzos de Van Gogh de su museo de Amsterdam. Entre ellos, el cuadro de Los Girasoles. Sólo unas horas después se halló el botín en un coche abandonado. En 1989, sustrajeron 15 cuadros de Picasso de la finca de su nieta Marina Picasso, quien tuvo la feliz ocurrencia de guardar las pinturitas en cualquier sitio. Fueron recuperados cuatro días después. A una de las Koplowitz le birlaron varias piezas de categoría, entre ellas un Goya y un Brueghel. También se hizo con ellas la policía en cuatro meses.

 

Hace sólo cuatro años unos cacos afanaron “Los niños del carretón” original de Goya del Museo de Toledo (Ohio) y fue recuperado en Nueva Jersey. Era un cartón para tapiz por el cual le pagaron al sordo de Fuendetodos 1.000 reales de vellón en 1779. Cezanne, Degas, Monet… Costus. Prácticamente no hay un grande de la pintura al que no le hayan robado un cuadro estando ya en manos de su propietario último o penúltimo. Incluso el año pasado, los amigos de lo ajeno decidieron devolver un grupo de cuadros de los pintores brasileños Cándido Portinari, Tarsila do Amaral y Orlando Teruz. Hasta hay algunos herederos de nazis que le entregan a sus propietarios legítimos algunos cuadros heredados en la familia pero que en su día fueron expoliados a los judíos.

 

De todo hay en el apasionante mundo de los mangazos pictóricos. Pero nada comparable a la increíble y triste historia del Costus de Los mohosos propiedad del Ayuntamiento de Cádiz, una obra que ya no está donde debía estar. Falta desde hace unos años y a ningún responsable municipal se le cae la cara de vergüenza. ¿Fue un mangazo espasmódico, o sea sin pensarlo dos veces, sacándolo de la Fundación Gaditana del Carnaval en una bolsa del extinto Soriano? ¿Fue un robo premeditado, con alevosía, obra de profesionales que se desplazaron en una tirolina por la calle Isabel La Católica al caer la noche? ¿se le confió a una banda de ex militares moldavos, que es lo más socorrido? ¿existe un círculo secreto anti Costus que se haya propuesto ir eliminando una a una las piezas de Carrero y Naya? ¿lo hizo un descuidero de Cortadura? ¿fue un despiste? ¿negligencia en un traslado? ¿fue por dinero? ¿por amor… a Los mohosos?

 

A estas alturas, cuando el sonrojo, si llegó a existir, se ha despeñado ya del rostro de los responsables políticos y técnicos de la cosa, lo menos que nos queda es exigir explicaciones. Y para dar explicaciones rigurosas hay que investigar, tomarse interés, remangarse. Al menos que no demos la callada por respuesta ciudadana. ¿Quién nos asegura que el resto del patrimonio de los gaditanos está en buenas manos? ¿y si le da a alguien por llevarse el soberbio lienzo de Juan Luna y Novicio España llevando la gloria a Filipinas, que nos tiene prestado el Prado y que se luce en la escalera de acceso al salón de plenos, en San Juan de Dios? Es verdad que ese cuadro mide cuatro metros y medio y es de doble ancho, pero mientras no descartemos a los profesionales moldavos hay que desconfiar. Mientras tanto, mucho mojo cagón, que diría Manuel García Benedicto, autor de aquellas chirigoterísimas estatuas inmortales.

 

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