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Una cuestión
mojosa
Antonio Barberán
Revidiego
Flamencólogo
No es intención mía la de avivar el fuego,
como si estuviéramos en San Juan. El caso es que me preocupa muy
mucho –como ciudadano gaditano y como investigador de temas
flamencos– y por tanto, como usuario habitual de hemerotecas y
archivos, el conocer que un cuadro catalogado en el Inventario
General de Bienes de la Corporación, (capítulo 3, número 1563),
se encuentre desaparecido, tal como denunciaron en su día el
investigador Javier Osuna y la concejala socialista Marisa de
las Cuevas.
El
cuadro en cuestión, obra de los prestigiosos Enrique y Juan "Costus",
se titula "Los mojosos" y representaba aquella famosísima
chirigota de 1983, que nos sorprendió a todos por su singular
plasticidad y cuyos integrantes representaban a las más
importantes estatuas gaditanas. De entre ellas, sobresalía por
su blancura, la que representaba la Libertad, y bajo su disfraz,
se encontraba un flamenco de soníos negros, José Antonio
Pérez
Villar el "Anono"
familia de los Jinetos de Cádiz. ¡Arte puro!
Si a
esto le unimos que los Costus, también le prestaron atención al
flamenco, tal es el caso de los famosos carteles de "Cante en el
Café", "Gitanas de Marín" y el de "Cante y baile en los patios",
estamos hablando de lo mejor que en Cádiz se había hecho hasta
entonces en relación con el flamenco. Y mire usted por donde,
ahí estaban los tristemente desaparecidos "Costus",
inmortalizando con su arte, otro arte singular gaditano.
A
Enrique y a Juan se le ha concedido en el mes de septiembre del
pasado año, dos décadas después de su fallecimiento, el de ser
"Hijo Predilecto (Enrique) y adoptivo (Juan) de la Ciudad de
Cádiz”, distinción que aplaudo por resultar del todo acertada,
dado la notabilidad de estos dos pintores.
Es de
esperar que la comisión de investigación creada al efecto por
nuestro Ayuntamiento, aclare lo que le aconteció a dicho cuadro.
Porque en algún lugar del "mundo mundial" deberá localizarse,
máxime cuando es el propio ente municipal, el que tiene que
custodiar dichos bienes, que pasan a ser patrimonio de todos los
gaditanos.
Tiene
Cádiz mucho arte y poca memoria, pero aunque poca, no debiera
olvidar nunca su patrimonio, pues éste es el testigo de nuestra
historia.
Caso de
no aclararse su paradero, deberían dar conocimiento de tales
hechos, al Ministerio Fiscal, por si dicha –cuestión mojosa–
fuera constitutiva de delito.
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